La obra maestra de Bernini
Bernini terminó su asombroso diseño en 1653, y la Silla de San Pedro terminada se instaló en el ábside de la Basílica en 1666. Cubrió el trono de madera con una rica estructura de bronce dorado, sostenida por imponentes estatuas de cuatro Doctores de la Iglesia, los grandes teólogos primitivos (Ambrosio, Agustín, Atanasio y Juan Crisóstomo) cuyos escritos dieron forma a la doctrina cristiana. Sobre ella, una ventana de alabastro vierte una suave luz sobre la silla, mientras unos ángeles revolotean cerca sosteniendo la Tiara Papal y las Llaves de San Pedro. El ingenioso diseño de Bernini hace que la silla parezca flotar en el aire, lo que aumenta su sensación de misterio y asombro.