64 d. C.
Alrededor del año 64 d. C., hubo un gran incendio en Roma que destruyó la mayor parte de la ciudad. Muchos historiadores sostienen que el emperador Nerón fue el responsable del incendio. Nero, sin embargo, culpó a la secta cristiana del incendio. Él creía que su negativa a adorar a los dioses romanos fue lo que les llevó a provocar el incendio. Esto dio lugar a una horrible serie de persecuciones contra cristianos inocentes. Nerón organizó estas ejecuciones en el Circo, para que el público las viera y se divirtiera. Durante ese tiempo, San Pedro predicaba en Roma, lo que acabó con su crucifixión por orden del emperador Nerón. El Circo de Nerón estaba donde hoy se encuentra la Plaza de San Pedro.










